Gastronomía local
1 Ago 2026
Hay una escena que se repite cada fin de semana en Mataró Park. Un grupo termina la compra,...
Leer artículoCualquiera que haya comido fuera con niños sabe que el problema casi nunca es la comida. El problema es el tiempo. Hay una ventana concreta entre que os sentáis y que el más pequeño se cansa de estar sentado y todo lo que ocurra dentro de esa ventana decide si la comida sale bien o si acabáis pidiendo la cuenta a medias.
Esta guía va de eso: de cómo elegir dónde comer en Mataró cuando venís en familia, qué cosas importan de verdad y cuáles son ruido. Sirva o no para acabar en nuestra mesa, la parte práctica es válida en cualquier restaurante del Maresme.
Después de muchos sábados de servicio, la lista se reduce a cuatro puntos. Ni uno más.
Un niño de cinco años aguanta sentado y entretenido un rato razonable, no indefinido. Si los primeros platos tardan treinta minutos, ya habéis gastado la mitad del margen antes de empezar. Por eso conviene mirar la hora de llegada tanto como el sitio: entrar a las 13:15 un sábado no es lo mismo que entrar a las 14:30, cuando la cocina va a pleno rendimiento y todo el mundo ha tenido la misma idea.
Consejo práctico: el primer turno del mediodía o una comida algo más tardía, ya pasada la punta, cambian por completo la experiencia.
Esto no va de renunciar a comer bien. Va de que en la mesa exista al menos una opción que el pequeño identifique de inmediato como «esto me gusta». El pollo y las burgers cumplen ese papel casi siempre, y a partir de ahí los adultos tienen libertad para pedir lo que les apetezca sin negociar durante veinte minutos.
Los formatos para el centro de la mesa son el mejor aliado de una comida familiar. Una paella o unas tapas resuelven varias cosas a la vez: llegan una sola vez, todo el mundo pica de lo mismo, y el niño que dice que no quiere nada acaba comiendo del plato común porque no se lo has puesto delante como una obligación.
Muchos restaurantes cierran cocina a media tarde. Si venís de una mañana larga —compra, actividad, deporte, lo que sea— llegar con la lengua fuera a las 15:45 para que os digan que la cocina ya está cerrada es un final malo para un buen día.
Nuestro horario es de miércoles a domingo, de 12:00 a 00:00 h, con cocina en horario continuado. Cerramos los lunes y los martes. Eso elimina de un plumazo el cuarto punto de la lista: no hay carrera contra el reloj, ni turno único, ni penalización por llegar tarde.
Sobre el resto de la lista, la carta está montada precisamente sobre esa lógica:
Hay tronas disponibles para familias con niños pequeños.
Si tuviéramos que resumir en una secuencia el sábado que mejor sale, sería este:
No tiene ningún misterio, pero cambia bastante el resultado respecto a improvisar a las 14:45 con hambre y sin decidir.
No llegues justo en la punta del servicio. Entre las 14:00 y las 15:00 de un sábado, cualquier cocina va al límite. Media hora antes o media hora después cambia radicalmente lo que tardáis en tener el primer plato en la mesa.
No dejes que cada uno pida por su cuenta. Cuando en una mesa de seis hay seis platos individuales distintos, la cocina los tiene que sincronizar y siempre hay alguien que espera. Un par de cosas al centro más un principal por persona funciona mucho mejor.
No dejes el postre para el final del final. Si los niños ya llevan una hora sentados, negociar el postre cuando la paciencia se ha agotado es una batalla perdida. Pedirlo mientras aún están tranquilos os da diez minutos extra de sobremesa.
No gestionamos reservas desde la web. En franjas de mucha afluencia, lo más rápido es llamar al 933 48 29 58 para consultar disponibilidad.
La cocina está abierta de forma continuada de 12:00 a 00:00 h, de miércoles a domingo.
El pollo y las burgers son la apuesta segura. Las paellas y las tapas funcionan muy bien cuando la mesa es numerosa y hay gustos distintos.
Ensaladas, poke bowls y ceviches cubren esa parte de la carta sin que nadie tenga que comer lo mismo que el resto.
En Mataró Park, Carrer Estrasburg, 5, 08304 Mataró, Barcelona. Si vienes por primera vez, en la guía sobre dónde comer en Mataró Park explicamos cómo llegar y dónde aparcar.
Comer fuera con niños no es cuestión de suerte ni de tener un hijo especialmente tranquilo. Es cuestión de elegir bien la hora, pedir formatos que se compartan y no depender de un restaurante que cierre la cocina justo cuando vosotros llegáis.
Si quieres ver el sitio antes de venir, tienes fotos en la galería, y la historia del proyecto en concepto.